Ruperto Concha, 15 de septiembre de 2013

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Descripción de Ruperto Concha, 15 de septiembre de 2013

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cual es el mail al que se le pueden pedir los archivos que ofrece Ruperto Concha ?

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lchongv

NY Times – Carta de W. Putin a la nación estadounidense. Sept. 11, 2013 - MOSCÚ — Los acontecimientos recientes respecto de Siria me han llevado a hablarle directamente al pueblo de los Estados Unidos y a sus líderes políticos. Es importante hacer esto en tiempos de escasa comunicación entre nuestras sociedades. Las relaciones entre nosotros han pasado a través de diferentes estados. Nos enfrentamos durante la guerra fría. Pero también fuimos aliados en una ocasión y derrotamos juntos a los nazis. La organización internacional universal –las Naciones Unidas- se estableció entonces para evitar que volviera a ocurrir una devastación semejante . Los fundadores de las Naciones Unidas comprendieron que las decisiones que afectaran la guerra y la paz sólo debían ser tomadas en consenso y, con el consentimiento de los Estados Unidos, el derecho a veto por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad fue consagrado en la Carta de las Naciones Unidas. La profunda sabiduría de esto ha apuntalado la estabilidad de las relaciones internacionales durante décadas. Nadie quiere que las Naciones Unidas tengan el mismo destino que la Liga de las Naciones, que colapsó porque carecía de influencia real. Esto se produce si las naciones poderosas se saltan a las Naciones Unidas y emprenden acciones militares sin la autorización del Consejo de Seguridad. El potencial ataque de los Estados Unidos en contra de Siria, a pesar de la fuerte oposición de muchos países y de la mayoría de los líderes políticos y religiosos, incluyendo al papa, se traducirá en más víctimas inocentes y una escalada del conflicto que potencialmente se extenderá más allá de las fronteras de Siria. Un ataque aumentaría la violencia y desataría una nueva ola de terrorismo. Podría socavar los esfuerzos multilaterales para resolver el problema nuclear iraní y el conflicto entre Israel y Palestina y desestabilizar aún más el Medio Oriente y África del Norte. Podría desequilibrar todo el sistema internacional de ley y orden. Siria no está siendo testigo de una batalla por la democracia, sino de un conflicto armado entre gobierno y oposición en un país multirreligioso. Hay pocos campeones de la democracia en Siria. Pero hay más que suficientes combatientes de al Qaeda y extremistas de toda índole luchando por el gobierno. El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha señalado al Frente Al Nusra y al Estado Islámico de Irak y el Levante, que combaten junto a la oposición, como organizaciones terroristas. Este conflicto interno, impulsado por armas extranjeras suministradas a la oposición, es uno de los más sangrientos del mundo. Mercenarios de los países árabes combatiendo ahí, y cientos de militantes provenientes de países occidentales e incluso de Rusia, son un asunto que nos preocupa profundamente. ¿Acaso no regresarán a nuestros países con la experiencia adquirida en Siria? Después de todo, luego de luchar en Libia los extremistas se trasladaron a Mali. Esto nos amenaza a todos. Desde el principio, Rusia ha defendido el diálogo pacífico, permitiendo a los sirios desarrollar un plan de compromiso para su propio futuro. No estamos protegiendo al gobierno sirio, sino la ley internacional. Necesitamos usar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y creer que preservar la ley y el orden en el mundo complejo y turbulento de hoy es una de las pocas maneras de evitar que las relaciones internacionales se vuelvan caóticas. La ley sigue siendo la ley, y debemos seguirla, nos guste o no. Según la ley internacional actual, la fuerza sólo se permite en casos de autodefensa o por decisión del Consejo de Seguridad. Cualquier otra cosa es inaceptable bajo la Carta de las Naciones Unidas y constituye un acto de agresión. Nadie duda de que se usó gas venenoso en Siria. Pero existen todas las razones para creer que fue utilizado no por el ejército sirio sino por las fuerzas de oposición para provocar la intervención de sus poderosos patrocinantes extranjeros que estarían de lado de los fundamentalistas. No se pueden desestimar los informes de que los militantes estarían preparando otro ataque –esta vez contra Israel. Es alarmante que la intervención militar en los conflictos internos de países extranjeros se haya convertido en una costumbre para los Estados Unidos. ¿Está en los intereses a largo plazo de los Estados Unidos? Lo dudo. Millones de personas alrededor del mundo ven cada vez más a Estados Unidos no como un modelo de democracia sino confiando solamente en la fuerza bruta improvisando coaliciones bajo el slogan “estás conmigo o estás contra mí”. Pero la fuerza ha demostrado ser ineficaz e inútil. Afganistán está tambaleándose y nadie sabe qué pasará después de que se retiren las fuerzas internacionales. Libia está dividida en tribus y clanes. En Iraq la guerra civil continúa, con docenas de muertos diarios. En los Estados Unidos muchos hacen una analogía entre Iraq y Siria y se preguntan por qué su gobierno querría repetir los errores recientes. No importa cuán dirigidos sean los ataques o cuán sofisticadas sean las armas, las víctimas civiles son inevitables, incluyéndolas los ancianos y niños a quienes supuestamente los ataques están destinados a defender. El mundo reacciona planteándose que si no puedes contar con la ley internacional entonces debes contar con otras formas de garantizar tu seguridad. Así, un número creciente de países busca adquirir armas de destrucción masiva. Es lógico: si tienes la bomba, nadie te tocará. Nos quedamos en las conversaciones respecto de la necesidad de fortalecer la no proliferación, cuando en realidad esta se está erosionando. Debemos dejar de usar el lenguaje de la fuerza y retomar el camino de los acuerdos diplomáticos y políticos civilizados. Hace pocos días ha surgido una nueva oportunidad para evitar la acción militar. Estados Unidos, Rusia y todos los miembros de la comunidad internacional deben aprovechar la buena voluntad del gobierno sirio de poner su arsenal químico bajo un control internacional para su posterior destrucción. A juzgar por las declaraciones del presidente Obama él ve esto como una alternativa a la acción militar. Me complace el interés del presidente de continuar el diálogo con Rusia sobre Siria. Debemos trabajar en conjunto para mantener viva esta esperanza, como acordamos en junio en el encuentro del Grupo de los 8 en Lough Erne, en Irlanda del Norte, y conducir el debate nuevamente hacia las negociaciones. Si podemos evitar usar la fuerza contra Siria, se mejorará la atmósfera de los asuntos internacionales y se fortalecerá la confianza mutua. Será nuestro éxito compartido y abrirá la puerta a la cooperación en otros asuntos críticos. Mi relación personal y de trabajo con el presidente Obama está marcada por una creciente confianza. Aprecio esto. Estudié cuidadosamente su discurso del día martes a la nación. Y estoy en desacuerdo con algo que dijo respecto del excepcionalismo estadounidense, citando que la política de los Estados Unidos es “lo que hace a Estados Unidos diferente, lo que los hace excepcionales” Es extremadamente peligroso alentar a la gente a considerarse excepcional, sea cual sea el motivo. Hay países grandes y países pequeños, aquéllos que tienen una larga tradición democrática y los que aún están encontrando su camino hacia la democracia. También sus políticas son diferentes. Todos somos diferentes, pero cuando pedimos a Dios sus bendiciones, no debemos olvidar que Dios nos creó a todos iguales. Wladimir Putin, Presidente de la Federación Rusa.

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